Gigantes de Piedra

En esta ruta descubriremos leyendas, seres fantásticos, ¡incluso gigantas! Espero que seáis lo suficientemente valientes como para visitar estos lugares sin miedo a lo que os podáis encontrar en ellos.

No es de extrañar que los mallos, formaciones geológicas tan peculiares, hayan sido protagonistas de tantas leyendas de la zona. Por otro lado, monumentos como la ermita de la Virgen de la Peña de Aniés resultan fascinantes por el enclave en el que están situados, su riqueza histórica… ¡y apariciones paranormales!

En cada uno de los pueblos de esta ruta hemos escondido un tesoro. Para localizarlo te facilitamos unas coordenadas y una serie de pistas. Te recomendamos que te descargues la aplicación gratuita Geocaching.com. Allí tienes todos nuestros tesoros geo localizados y las pistas.

  • El origen histórico del Reino de los Mallos se remonta a tiempos del rey Pedro I, quien le cedió a su esposa Berta, como regalo de bodas en 1097, una serie de territorios: Agüero, Murillo, Riglos, Marcuello, Ayerbe y a orillas del río Flumen: Sangarrén y Callén. Así se constituyó un pequeño reino que funcionaba con el mismo sistema de tenentes que los reinos más grandes de Aragón y Navarra. A la muerte sin descendencia de Pedro I, esos territorios siguieron en manos de la reina Berta por la gracia del nuevo rey, hermano de Pedro, Alfonso I, el Batallador. Los documentos indican que este Reino de los Mallos existió hasta el año 1111 aproximadamente, cuando no se sabe si la reina siguió viviendo en la corte aragonesa o si partió a Italia, donde había nacido.

    La leyenda de Pedro, el Saltamontes, se desarrolla precisamente en este contexto del Reino de los Mallos. Pedro era un muchacho de Murillo que dejó impresionada a la reina Berta cuando saltó desde lo alto de la Iglesia sin sufrir daño alguno. Tan fascinada por su agilidad y rapidez estaba la reina Berta, que lo nombró su mensajero. Un día los habitantes de los diferentes pueblos del Reino de los Mallos propusieron a Pedro saltar desde uno de los mallos, a ver si era capaz de salir ileso. La reina le aconsejó a Pedro que si lo hacía, que fuera por una suma de dinero considerable y el muchacho decidió saltar poniendo antes una serie de condiciones. La gente debía colocarse al menos a doscientos cincuenta metros de distancia, el dinero de la apuesta se entregaría a su familia una hora antes y no podrían acercarse a él hasta pasada la media hora desde que saltara, para poder recuperarse.

    La mañana del día programado, Pedro el Saltamontes apareció saludando en lo alto del mallo. Esperó unos minutos para que todo el mundo se impregnase del momento y después se lanzó al vacío. Tras algunos botes y flexiones, Pedro cayó en el sitio que había calculado, se alejó rápidamente del lugar, dirigiéndose hacia donde su mujer le esperaba con dos caballos; se cambió de ropa y salió de allí al galope, en dirección contraria a donde estaba congregado el público.
    Pasado el tiempo pactado, la muchedumbre se acercó para ver el posible cadáver de Pedro el Saltamontes. Pero no estaba. Ni vivo ni muerto. Registraron los alrededores, pero no aparecía.

    Pasaron los días, los años y los meses y nadie más supo de Pedro el Saltamontes. Afortunadamente, en la actualidad nadie salta desde los mallos, pero sí que son el lugar predilecto de muchos deportistas que ven en estas increíbles formaciones geológicas un paraíso de la escalada.

Aniés: ermita de la Virgen de la Peña

El punto de partida de esta ruta es la ermita de la Virgen de la Peña de Aniés. Aquí tuvo lugar un hecho milagroso, ¿queréis saber por qué hace siglos las gentes del lugar decidieron edificar una ermita en este sitio tan recóndito? El descubrimiento de la imagen de la Virgen en una cavidad de esta peña parece que aconteció en torno al año 903. La leyenda atribuye el hallazgo de la imagen de la Virgen a un caballero del castillo de Loarre que se encontraba cazando por la zona. Su halcón escapó persiguiendo a una perdiz y el caballero, preocupado porque su ave no volvía, fue tras ella hasta llegar a una hendidura en la montaña donde encontró la figura de la Virgen. Junto a ella, su halcón y la perdiz estaban uno frente a otro en completa serenidad. Los vecinos de Aniés trasladaron a la Virgen a la ermita de San Pedro, pero la imagen volvió milagrosamente a la peña, por lo que decidieron construir una ermita allí.

La construcción de la ermita que se conserva en la actualidad finalizó en el año 1642. Fue remodelada en el siglo XVIII y la última restauración se realizó en 2011. Es asombrosa la cantidad de imágenes, retablos y exvotos que alberga. Increíble si piensas en su ubicación y tamaño. ¿Cómo una ermita tan pequeña puede tener tantas cosas? Junto a la ermita, un poco más abajo, se encuentra la casa del santero con un balcón mirador. No obstante, lo más espectacular del enclave son las increíbles vistas de la Hoya de Huesca y el castillo de Loarre.

Abierto los fines de semana y festivos de Jueves Santo al 12 de octubre.

Horario: De 10:30 a 14:30

Precio de la entrada individual: 2,50€

Visitas Guiadas al Santuario

Posibilidad de traslado por medio de vehículo adaptado 4X4, a grupos reducidos hasta la cima, así como de visitas concertadas fuera de los horarios establecidos.

COORDENADAS

Encontrarás el tesoro en estas coordenadas:
N42º18.697 W000º33.474 Pista: No busques en un nivel superior a los 1140 metros. Creado por: Acin.Hu

Sarsamarcuello: Mirador de los Buitres
 

Desde Sarsamarcuello, por una buena pista, llegarás a la ermita de San Miguel y al castillo de Marcuello, desde donde se sigue con el coche por una pista forestal hacia el Mirador de los Buitres.

Desde el Mirador de los Buitres tenemos fantásticas panorámicas de los Mallos de Riglos, de Murillo y de Agüero y Os Fils. Además, normalmente se pueden divisar durante todo el año quebrantahuesos y una numerosísima colonia de buitres leonados.

Los quebrantahuesos estuvieron muy amenazados en España, resistieron tan solo en Aragón. Desde aquí se han repoblado otras zonas como la cornisa cantábrica. Y se ha conseguido frenar el declive de una especie tan característica.

COORDENADAS

Encontrarás el tesoro en estas coordenadas: N42º20.170 W000º42.432 Es una vía ferrata. Hay que ir equipado. En el enlace de Geocaching hay spoilers para encontrarla. Creada por m-rubio

Ayerbe: Mirador d´os Muros

La ruta comienza a pie en la plaza Ramón y Cajal de Ayerbe, está indicada. Desde allí llegarás a la ermita de San Miguel de origen románica, pero muy reconstruida y remodelada hoy en día. Cuando la veas verás que no responde al patrón románico que estamos viendo en casi todo el Prepirineo.

Seguimos por el camino hacia el mirador y nos encontramos con las ruinas de lo que fue el castillo de Ayerbe, construido por los musulmanes en el 1030 y conquistado por Sancho Ramírez en 1083. Finalmente continuando por el camino, llegamos hasta el Mirador d’os Muros desde donde podemos disfrutar de una panorámica con vistas a los Mallos de Riglos, Agüero, Murillo y el castillo y la ermita de Sarsamarcuello.

COORDENADAS

Encontrarás el tesoro en esta localización: 42.275533, -0.69098 Tu pista será: ¡No siempre es difícil alcanzar tu objetivo!

Murillo de Gállego: mirando a los Mallos de Riglos

Aunque la tradición popular diga que los mallos los crearon los gigantes, la realidad es que los crean la erosión. El agua caprichosa crea estas formas espectaculares, con paredes que alcanzan hasta los 325 metros de altura. Hay mallos de tres alturas distintas: están los grandes, los chicos y los fils que son los más pequeños, y cada uno tiene su nombre:

Grandes: el Firé, el Pisón, el Puro, el Castilla, los Volaos, el Cuchillo, el Melchor Frechín, la Visera y el mallo del Agua. Pequeños: Colorado, Chichín, Herrera, Magdalena, Cored, Carilla, Agua Roja, Gómez Laguna y Capaz.

¿Se tiene que subir escalando? No a todos: Melchor Frechín, el Paredón de los Buitres o el mallo del Agua tienen sendero para subir hasta su cima.

En el pueblo de Murillo de Gállego, subiendo un pequeño tramo más desde la Iglesia de la Virgen de Liena, se llega hasta el Mirador de la Reina, desde donde se puede disfrutar de una impresionante panorámica de los Mallos de Riglos.

En Riglos no hay tesoro y por eso no te dirigimos allí en esta búsqueda, pero te recomendamos que en otro momento te acerques a la localidad, porque si los mallos imponen desde el pueblo de enfrente… ¡ni te imaginas lo que se siente desde los pies de esas moles!

COORDENADAS

Encontrarás el tesoro en esta ubicación: 42.334617, -0.739800. Lleva protección solar y gorro.

Agüero: Iglesia de Santiago

Si hay misterios en este reino de los Mallos el más grande es éste: la inacabada iglesia de Santiago de Agüero. Sola, en mitad del monte. No te esperes una pequeña ermita. ¡Qué va!

Acércate a verlo, aún inacabado es monumento nacional, imagínate cómo es. Hay varias teorías sobre su uso y por qué no está acabada. La más romántica apunta a que la Reina Berta, sí, la reina de los Mallos la erigió en memoria de su marido. Otras teorías dicen que la comenzó Ramiro II para que fuera su retiro y que al morir éste, su yerno Ramón Berenguer IV trasladó a los canteros y constructores a hacer otro gran monasterio, Poblet, dejando éste inacabado.

Sea como sea, los mejores trabajaron en Santiago de Agüero. El arquitecto Anoll -que firmó su trabajo por doquier y que después hizo Poblet-, el Maestro de Agüero -uno de los mejores escultores de esta época que después encontramos en Huesca, en San Pedro el Viejo.-

Entonces ¿por qué contratas a los mejores, les dejas trabajar mucho tiempo y después los echas sin acabar el trabajo? ¿Qué o quién hizo que se parara el trabajo? ¿Era de carne y hueso?

En los meses de verano hay un horario de apertura del templo y guías para su visita. Está dentro del programa de «Puertas Abiertas» de la Hoya de Huesca. Más info

El resto del año guardan las llaves en la residencia de ancianos situada en lo alto del caserío y las prestan contra depósito del DNI.

Teléfono: 974380533

COORDENADAS

Encontrarás el tesoro en esta ubicación: 42°20’49.5″N 0°47’09.3″W
Siéntate a la sombra de los árboles para admirar el lateral de la Iglesia.
Autor: Prepirineo Clandestino